
COMENTARIO.
El fútbol sala, fútbol de salón o fustal es una unión de varios deportes.
Los jugadores de este deporte precisan de una gran habilidad técnica y dominio sobre el balón, así como velocidad y precisión en la ejecución tanto al recibir, pasar o realizar gestos técnicos.
El gran secreto de la vibración, el ritmo y la vivacidad del juego bajo techo radica en el reglamento. Casi no hay infracciones y el futbolista juega libre, a crear, a atacar y a pensar únicamente en el gol. No hay temores de ninguna índole.
Entonces el juego es puro, se ven muchísimos goles, no hay tiempo de aburrirse porque el ritmo nunca decae. Tampoco se puede especular con el tiempo porque se juega a tiempo neto. Son dos etapas de 20 minutos netos. Y en las jugadas de pelota parada (saque de arquero, lateral, falta) hay cuatro segundos para poner el balón en juego.
Se pueden hacer cambios ilimitadamente, por lo cual no hay posibilidad de agotamiento físico con lo cual todos los jugadores pueden llegar al gol, incluido el arquero.


TÁCTICA.
















